En el mundo del comercio internacional, donde la presión, la urgencia y la toma de decisiones complejas son moneda corriente, contar con un equipo alineado no es solo deseable, sino imprescindible. Sin embargo, hay una situación que muchas empresas pasan por alto hasta que el daño ya está hecho: cuando los valores de un trabajador no coinciden con los de la organización.
Desde el coaching empresarial, lo vemos con frecuencia. No se trata de una diferencia de opiniones o estilos. Es algo más profundo. Una desconexión silenciosa que, si no se aborda, termina afectando la cultura, la confianza y los resultados.
¿Cómo se manifiesta esta falta de alineación?
- Conflictos reiterados o silencios incómodos: No siempre hay discusiones abiertas. A veces, la distancia se nota en la falta de compromiso, la pasividad o una comunicación evasiva.
- Decisiones que no representan a la empresa: Un colaborador puede cumplir con su función técnica, pero tomar decisiones que van en contra del modo de actuar de la empresa: priorizar atajos, evitar responsabilidades, o actuar con criterios que no son éticos o sostenibles.
- Falta de entusiasmo o resistencia al cambio: Cuando una persona no comparte los valores centrales de la organización (como la transparencia, la mejora continua o el trabajo en equipo), es difícil que se comprometa realmente con sus objetivos.
¿Por qué es tan importante en comercio internacional?
Porque el comercio internacional se basa en relaciones de confianza. Con clientes, agentes, proveedores, aduanas. Si la persona que representa tu negocio no está alineada con tus principios, esa incoherencia se transmite —y puede costar caro.
Además, los entornos multiculturales, las normativas cambiantes y las tensiones del día a día requieren equipos cohesionados. Cuando los valores no están compartidos, esa cohesión se rompe.
¿Qué hacer como líder o responsable de equipo?
- Detenerte a observar: ¿Esa persona está actuando desde sus propios criterios o desde los valores de la empresa?
- Tener una conversación honesta: Desde el coaching siempre decimos: hablar no es confrontar, es cuidar. Abrir un espacio para conversar puede ser el primer paso hacia un nuevo entendimiento (o una salida saludable).
- Revisar tu proceso de selección: Muchas veces contratamos por habilidades y despedimos por valores. ¿Estás evaluando realmente la compatibilidad cultural cuando incorporás a alguien?
- Reforzar los valores en la práctica diaria: Los valores no son palabras en la web o en una presentación de onboarding. Son decisiones concretas, conversaciones diarias, pequeñas acciones que marcan el rumbo.
Conclusión:
La falta de alineación en los valores no siempre hace ruido… pero siempre deja huella. En comercio internacional, donde todo está en juego en cada negociación y cada envío, construir equipos con coherencia interna es tan estratégico como conocer la normativa aduanera. Desde el coaching, te ayudamos a detectar, acompañar y transformar estas situaciones para fortalecer tu cultura organizacional y tu crecimiento global y así vender con honestidad y éxito.



